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Enero

Enero


No nevó en la playa, el Sol me recordó varias veces que en mi pueblo está muy como en casa, con lo cual yo desistí de volver a pensar en la variación del paisaje.
Así que me senté en el porche, una cuerda de tender la ropa, ribeteada de reflejos dorados, anclaba la casa desde el olivo a la barandilla, y yo viendo pasar una multitud de bicicletas y niños con coches en miniatura, muy motorizados, echandoles miradas fardonas a los niños de las bicis, una pequeñaja con una de tres ruedas casi se incrusta en una palmera, y su madre amantísima corre detras sin aliento haciendo acopio de advertencias, que llegaron demasiado tarde, para la palmera, imposibles de acatar, hace años que no se mueve de ahí, y su mecerse no es suficiente para evitar una colisión, para la niña, con esas gafas oscuras y ese casco...como si no fueran con ella.

A media mañana aprieta el calor, y con mis pantalones muy bien escogidos para la ocasión, voy a provar el banco nuevo que nos han puesto en el paseo, oigo a la abuela dar tijeretazos a las bugambilias que se salen de sitio según ella y quieren saludar a los paseantes a mitad del paseo...o tal vez quieran ir a darse un baño, y como si no tuviese casa, cual homeless playera, me tiro en el banco nuevo de olorosa madera nueva, y me dejo hipnotizar por las olas, que se enroscan como un gato en si mismas,acunando nanas plateadas.
Sin prisa por el vermouth, ni por volver a casa, ni por trabajar, no hay prisa por nada del mundo, tal vez, dentro de un rato, recogeré una conchas y unas piedras cerca de la orilla, que, como siempre, me olvidaré en mi caja secreta de tesoros marinos, de vez en cuando, una niña feliz me trae arena en la pala de plastico descolorido por la intemperie y la deja caer con delicadeza y mimo por mi espalda, oigo como resbala por el jersey anaranjado y se desliza volando camino al suelo,sssssss,suave y acaso aromática, la niña, espectante, me pregunta si quiero más, como no,hoy es imposible negarse a llenar la ducha de playa de Enero, poco a poco, un sopor intenso y salado se apodera de mi alma, ...........despertamos con el derrapar de la última bici del mediodia, las olas se acercan cada vez más, así que volvemos la mirada al porche, confiando en que la cuerda de tender la ropa, evitase que la casa se fuera flotando por los aires.

2003-01-11 23:05 | 1 Comentarios


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Comentarios

1
De: El forastero Fecha: 2003-01-12 21:44

En mi casa (en bolivia) tenía una Bugambilia. Qué hermosa palabra, ya casi la había olvidado. Es una palabra que tiene ese color lila profundo, ese movimiento de viento y de noche. Y yo creía haber olvidado esa palabra



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